Ese mismo año, la UEFA encargó a sus respectivos miembros la creación y patrocinio del fútbol femenino, que fue consolidándose durante los siguientes años. Con este antecedente y el recuerdo aún vivo de su líder Adolf Hitler, parecía que Alemania no sería elegida sede de un Mundial hasta después del año 2000, pero el presidente de la FIFA, Sir Stanley Rous, creía que era injusto y por demás exagerado que Alemania no fuera sede de la Copa Mundial en los años 70, ya que la realidad del país y el pensamiento general de los mismos alemanes repudiaban el pasado nazi y deseaba una oportunidad de resarcir los errores.





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